¿POR QUÉ ES UN FRACASO LA REFORMA EDUCATIVA? Parte III
- 6 jun 2015
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- “Si tengo 5, ¿ya para qué estudio?”

Esa frase, desgraciadamente, se ha convertido en el padre nuestro de los estudiantes mexicanos, y es que, debido a que una de las reformas en la educación básica consiste en que la calificación mínima que se debe colocar a los alumnos cada bimestre es 5.0 (no 4, no 3, no 2, no 1, mucho menos 0), trabaje o no durante el periodo de evaluación. La gran mayoría de los estudiantes de nivel básico, hacen el menor esfuerzo por trabajar en clase y realmente aprender.
Al respecto, la profesora Denisse Noriela Aguilar quien se desempeña como docente de la materia de ciencias en primer y segundo grado de secundaria en una institución educativa de Atlacomulco, menciona que dicha forma de evaluación, en lugar de motivar a los alumnos a trabajar y estudiar (como ignorantemente fue pensada por las autoridades educativas), los orilla a esforzarse el mínimo “es frustrante para mí y para mis compañeros maestros que los alumnos cínicamente se burlen en tu cara diciéndote que ¿para qué hago la tarea?, si con un punto, ya tengo 6. Entonces, me pregunto ¿qué futuro nos espera si los estudiantes crecen con esa mentalidad tan mediocre?
La profesora tiene 28 años de servicio, comenzó su profesión como docente a los 20 años de edad y recuerda que cuando se graduó de la normal de Atlacomulco y se fue por primera vez dar clases a una secundaria ubicada en el Valle de México, la forma de evaluar era más efectiva, cumplía con su función la cual era: comprobar que el alumno realmente aprenda lo que se enseña en el aula. “Sé que un número no determina el nivel de conocimientos que tiene un estudiante, he tenido alumnos que llevan puro 10, pero cuando se les pide realizar algo práctico sobre lo que se ha visto en clase, no lo hacen. Y existen los casos de los alumnos que van pasando de ‘panzaso’, pero su nivel de conocimientos es muy bueno”.
Sin embargo, comenta la profesora Aguilar, que con el sistema de evaluación en el que la calificación asignada a un alumno, iba de la mano con el trabajo realizado durante la clase y en casa, los estudiantes nunca perdían en interés por estudiar y aprender, siempre se esforzaban por hacer lo que se les pedía, porque de ello dependía una buena o mala calificación.
“Si un estudiante hacía todos sus trabajos en clase, pero no hacía tareas y reprobaba el examen, la calificación sería el promedio de todas las actividades realizadas. Ahora, lo que pasa con el sistema de evaluación de la reforma educativa es que, si el alumno no trabajó en clase, no hizo tareas y reprueba el examen, se le asignará 5 (aunque no haya trabajado)”. La profesora Aguilar se queja con justa razón porque se les tienen que regalar 5 puntos a los estudiantes por no hacer nada, y los resultados, obviamente son y serán deplorables.

Atinadamente la profesora Aguilar comenta que la educación en México, si sigue copiando sistemas educativos de países con un contexto social y cultural diferentes al mexicano, seguiremos padeciendo de rezago educativo, pues no es posible que las autoridades educativas, sin haber realizado estudios previos y diagnosticar el tipo de población que tiene México, implementen sistemas de evaluación que funcionan con cierto tipo de población, con características diferentes a la de México y concluye “si no se hace una investigación seria y profunda del tipo de sociedad que somos, si seguimos regalando calificación porque así nos ordenan hacerlo, si no se les exige a los alumnos esforzarse y estudiar para recibir una calificación justa, nunca se podrá implementar un sistema de evaluación justo y, por lo tanto, seguiremos siendo un país mediocre, la copia hechiza de países que sí saben lo que hacen”.
Finalmente, es preciso recordar que la educación y su calidad no deben recaer en un solo pilar, sino en todos los que forman nuestra sociedad. La educación se forja en el núcleo familiar, comenzando por darle a los hijos la atención necesaria y enseñar con valores. Después, los maestros refuerzan en el aula, lo aprendido en el hogar y si el gobierno entendiera la importancia que tiene una enseñanza más personalizada en un ambiente de respeto y trabajo, seguro México sería ya, la nación que, hasta ahora, solo en nuestros sueños está.























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