Editorial Edición 200
- 5 may 2015
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Roberto Téllez Monroy: todos por Atlacomulco,
todos por el bien de Atlacomulco

La emoción ha iniciado. La candidata de Enrique Peña Nieto se siente feliz con su imposición y con su privilegio que la levanta sobre cualquier otro ciudadano cinco centímetros o millones de pesos según sea su ambición. De todos modos, la borrachera con la que festejó su designación en nada se compara con la “cruda” realidad que le dejó al partido tricolor en que milita, pues dejó una cadena de fracturas y resentimientos que seguramente no serán gratuitos. Su ambición por el poder y el dinero, inevitablemente tendrá un costo muy alto, y de nada servirá que en las reuniones que sostenga con los ciudadanos, hipócritamente disfrute su superioridad y en secreto reconozca: “soy la gran actriz del berrinche y del chantaje”. A pesar de que los operadores político-electorales del Gobierno federal estén regalando televisiones en la zona norte del Estado de México, como un esfuerzo para distraer la atención de la gente ante el fracaso de Enrique Peña Nieto en la conducción del país, cada vez son muchos los ciudadanos conscientes que, también en secreto, advierten que la maquinaria priísta ésta vez no se saldrá con la suya: “la imposición de Peña Nieto fracasará, ya la gente no es tonta y no la van a comprar” se escucha en cada rincón del norte mexiquense.
La gente sabe que más años de priísmo son inaguantables, pues aun cuando esté cobijada bajo la sombra de Los Pinos y del ignorante, corrupto pero muy astuto, cacique-empresario de Atlacomulco –ése que sigue mandando en la tierra de Don Isidro Fabela de manera ininterrumpida ya casi diez años- no hace falta ser un experto en el ámbito de la política local, para darse cuenta que el suyo, no es un proyecto de gobierno, sino una estrategia electoral con la que sus allegados, y ella misma, tendrán a la mano la oportunidad que han venido buscando toda su vida: hacer fabulosos negocios con el dinero del pueblo y continuar extendiendo una red de intereses y de complicidades, que es totalmente incompatible con el progreso de Atlacomulco. La sumisión, la docilidad y, por encima de todo, el miedo al cambio, son aspectos que jugarán un papel importante para reforzar el mito de que el PRI no va a perder en Atlacomulco; sin embargo, en estos días la cercanía que cualquier candidato tenga con Enrique Peña Nieto, más allá de ser un aspecto positivo, es una gran carga, especialmente para quien abandera la causa tricolor atlacomulquense, por lo que de manera insólita y antes de que comience el proceso electoral municipal, el tradicional triunfo de ése instituto político ya está en duda.
Los líderes y dirigentes que militan en la oposición, saben que éste es su momento para lograr el tan anhelado cambio en el gobierno municipal atlacomulquense. La debilidad de la candidata del tricolor y la antipatía y el rechazo que despierta entre la ciudadanía, sumados a las torpezas e ineptitud de Arturo Vélez Escamilla en el Gobierno Municipal, han generado masivamente una reacción adversa al PRI justo en el momento en que el proceso electoral entra en su fase crítica. El hartazgo de la gente por las promesas incumplidas y por vivir bajo gobiernos ineficaces que sólo sirven al interés de unas cuantas familias, han creado el ambiente propicio en la ciudadanía para voltear a ver las opciones que se tienen en los partidos de oposición y estar dispuesta a dar su apoyo, como sea, a quienes decidan hacer suya la aspiración de tener un mejor gobierno que verdaderamente atienda y dé solución a los problemas de la gente.
En este sentido, Roberto Tellez Monroy, apoyado en su probado profesionalismo y con su vasta experiencia en el ámbito de la administración pública, pero sobre todo, por su incuestionable convicción por encabezar un gobierno al servicio del pueblo que se proponga mejorar las condiciones socioeconómicas para todos los atlacomulquenses, ha comenzado a despuntar entre los candidatos de la oposición y se ha posicionado en los últimos días como un líder político sólido cuyo proyecto de gobierno por Atlacomulco se fortalece cada vez más, con el apoyo de todos los sectores sociales excluidos del progreso, y que ya no quieren creer ni ver en el PRI, un gobierno municipal ineficaz al servicio de unos cuantos. Por el contrario, el de Roberto Téllez es un proyecto de gobierno municipal serio, responsable, honesto, profesional y, sobre todo, incluyente, donde todos caben para hacer posible el objetivo de lograr un bienestar para toda la gente.
En el principal centro político de la zona norte del Estado de México, el proceso electoral que ya empezó, no será un pleito de pueblo, sino el laboratorio para que quienes siempre se han reconocido como anti priístas y los que ahora se convencen de ser anti Peñistas, tengan en un candidato profesional, la pieza clave de una campaña electoral planeada para acabar con más de ochenta años de gobiernos familiares del PRI. El efecto negativo que el Gobierno de Peña Nieto ha propiciado en el ánimo de la gente, también ha despertado un intenso debate político entre la ciudadanía como nunca antes había sucedido en la historia de Atlacomulco, que se extiende más allá de la cabecera municipal y en el que, increíblemente, el gran perdedor es precisamente el PRI.























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